Los Buscadores es lo que estábamos buscando

Después de cinco años, finalmente tenemos en cines la segunda película de Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, que pusieron en el globo a Paraguay con 7 Cajas como no lo había conseguido ningún otro artista audiovisual.

En este período, pasaron varias producciones decepcionantes y alguna que otra obra digna de aplausos, por lo que este estreno es importante no solo para el cine mismo, sino también para el público, que así como los aventureros de la historia, también se encontraba buscando una película nuestra que vuelva a emocionar a lo grande.

Esta segunda travesía del dúo que viene trabajando inseparablemente desde hace varias décadas es una emocionante aventura que se nutre del típico humor que caracteriza a ambos realizadores en la televisión, y que en el carácter cinematográfico se convierte en una representación maravillosa de lo funcional que puede ser nuestro cine bajo las manos correctas.

La trama de Los Buscadores sigue a Manu, un canillita que vive en la Chacarita y trabaja en los alrededores de Asunción, y que un día recibe un libro que habla acerca de la historia del Paraguay, aunque luego descubre que tiene escondido un mapa que podría o no revelar la ubicación exacta de un tesoro escondido en la época de la Guerra de la Triple Alianza. Junto con su amigo Fito y Don Elio, un señor que conoce acerca de las andanzas de “los buscadores” de plata yvyguy, deciden seguir las pistas y buscar el tesoro, el cual pondría fin a los problemas económicos que están atravesando todos viviendo muy cerca de la crecida del Río Paraguay.

No es la primera película nacional en enfocarse en el tema de la “plata yvyguy”. Lo hizo Enrique Collar con Costa Dulce y Hérib Godoy con Latas Vacías, uno de los films más hermosos realizados en este país. Sin embargo, el acercamiento de Maneglia-Schémbori es una producción de gran envergadura, con un estilo de cine comercial que funciona tanto para el público local como para uno internacional. Hay una clara evolución en el ojo del dúo dinámico desde 7 Cajas, si bien lo que más extraigo de esta experiencia es lo contento que me dejó el nivel actoral, uno de los pilares más débiles del desarrollo cinematográfico del país, y que acá convence en toda su extensión, con muy pocas notas a tener en cuenta.

Los Buscadores es lo que estábamos buscando

El guion de Maneglia sigue principalmente a Manu (Tomás Arredondo), quien recibe el misterioso libro de su abuelo, si bien al principio no toma lo descubierto como una oportunidad para darle un mejor futuro a su familia, que se encuentra viviendo al borde de la crecida. Su mamá (Nelly Dávalos) tiene un humilde puesto de medicamentos naturales en los alrededores, lo que supone el único ingreso de la familia que también está conformada por la abuela y un hermanito. Son demasiadas bocas que alimentar, y la vida en esa zona es la más complicada. Después de la insistencia de su amigo Fito (Christian Ferreira) y de ver en qué estado se encuentra su propio hogar, Manu acepta la apuesta y comienza a seguir las pistas, lo que lo lleva a una embajada donde supuestamente se encuentra el tesoro.

Ambos recurren entonces a Don Elio (Mario Toñanez), que tiene un local informático/electrónico que más parece un depósito de antigüedades tecnológicas. Él les revela que en su juventud se dedicaba a buscar “plata yvyguy”, aunque también se muestra reacio a formar parte de la búsqueda al principio. El proyecto se complica porque deben encontrar la forma de meterse en la embajada, y Manu crea un plan para engatusar a la empleada principal, Ilu (Cecilia Torres), lo que resulta ser más difícil de lo que había imaginado. Todo esto se va desarrollando ya con una serie de gags que son muy simpáticos, y la interacción entre el trío protagonista va construyendo ese humor que seguramente muchos reconocerán que es más del estilo de las series televisivas realizadas por el director, aunque esto no sea algo negativo. Es un humor bien paraguayo que no está exagerado y no entorpece en lo más mínimo la trama. Además, con nuestro único “jopara” representado con tanta naturalidad, es fácil sentirse identificados y presentes en la misma historia.

Si bien el ritmo de la película es magistral y los 100 minutos pasan volando a pura diversión, los personajes no ofrecen lo suficiente como para que ellos resulten interesantes más allá de sus acciones que van moviendo bien para adelante la trama. Tanto Fito como Don Elio son personajes con motivaciones básicas, y como Manu es el único que tiene un desarrollo un poco más sólido, resulta difícil pensar siquiera en los demás una vez que concluye la película. Sin embargo, es evidente que la intención de Maneglia, desde el segundo acto de la película, es meter a sus héroes en situaciones disparatadas inyectando aventura y comedia en dosis perfectas. Aun así, los mismos se encuentran en peligro más adelante, por lo que conocerlos más hubiese ayudado a sentir más por ellos, separando un poco la comedia y elevando la eventual tensión que toma protagonismo en el tercer acto.

Los Buscadores es lo que estábamos buscando

Las falencias que tiene no disminuyen el efecto general de la obra. Con un gran montaje, un valor de producción elevadísimo en el que resalta un vestuario natural y escenarios bien trabajados, además de una estupenda banda sonora, de esas que uno desea seguir escuchando en casa e inspiran a la aventura, la película cumple con lo que promete. El elenco está siempre acertado, y los problemas no son actorales sino más bien con algunos personajes que se hubiesen beneficiado de una mayor exploración. Mario Toñanez resalta como la adición cómica, aunque su mirada expresa más experiencia y nostalgia, y Cecilia Torres convence con su obvia frialdad y su vulnerabilidad. La intervención de dos grandes como Jesús Pérez y Amada Gómez, si bien es breve, le da un toque extra de categoría a la producción.

Los Buscadores es otro gran logro del cine paraguayo, y el valor de entretenimiento es superior al del primer trabajo de la dupla Maneglia-Schémbori, aunque la estética más casera de aquel éxito que se convirtió en la bandera cinematográfica del país le dio un valor que no se supera con una producción más profesional. Lo que sí entrega es una dosis de humor paraguayo y una sensación de aventura tradicional que recuerda a los juegos de niños antes de que la tecnología nos haya obligado a quedarnos sentados más tiempo, y la forma en la que recorre las calles asfaltadas del centro de Asunción y los angostos callejones de la Chacarita son la cereza a una divertidísima historia que conquistará fácilmente al público local.



Fuente: Cinefiloz

Noticia Original: http://cinefiloz.com/critica-los-buscadores/

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